Coaching y psicología

El Coaching se ha ido abriendo camino en las últimas dos décadas con paso firme, generando una revolución en el ámbito de los recursos humanos y la salud. Su evolución está ligada a la Psicología. ¿Sabemos diferenciarlos?

El Coaching se ha ido abriendo camino en las últimas dos décadas con paso firme, generando una revolución en el ámbito de los recursos humanos y la salud. Su evolución está ligada a la Psicología. ¿Sabemos diferenciarlos? 

En los años treinta se empezó con el Coaching ejecutivo y organizacional, y se demostró que los trabajadores con experiencia podían ayudar a los trabajadores sin ella a aumentar su productividad y la rentabilidad de la empresa. Desde entonces, el Coaching ha ido obteniendo resultados exitosos; por ejemplo, que el retorno sobre la inversión (ROI) es cerca de seis veces su costo, según los datos del ya mítico primer estudio sobre el impacto del Coaching ejecutivo realizado en 2001 por la firma Manchester Inc.

 ¿Qué es el Coaching? Hay muchas definiciones que rescatan que el Coaching consiste en una relación profesional continuada que ayuda a obtener resultados positivos en la vida, la profesión… Para mí sería «un acompañamiento profesional en el proceso de cambio de las personas o las organizaciones que aspiran a ser diferentes de lo que hasta ahora han sido, alcanzar unas metas o conocerse mejor». Mediante el proceso de Coaching, el cliente profundiza en el conocimiento de sí mismo y de su entorno, aumentando su rendimiento y mejorando su calidad de vida.

 El Coaching ha incorporado diversas teorías y herramientas de diversas áreas y movimientos psicológicos y filosóficos. Para referirnos a los pilares teóricos del Coaching hemos de remontarnos hasta el arte de la mayéutica de Sócrates, la filosofía existencialista y fenomenológica de Nietzsche, Heidegger y Wittgenstein, el psicoanálisis y la concepción de la psique de Freud, la importancia de lo que subyace bajo la superficie en las organizaciones de la escuela de Tavistock, la orientación centrada en la persona de Rogers, la corriente gestáltica de Perls, la psicoterapia cognitiva de Ellis, la escuela de Palo Alto de Watzlawich y Bateson, la autoactualización y autorrealización de Maslow, el análisis transaccional de Berne, la Psicología positiva de Seligman, el focusing de Glending, la programación neurolingüística de Bandler y Grinder, la corriente ontológica del lenguaje de Echeverría, y terapia focalizada en las emociones de Greenberg.

 Pero no solo los filósofos y los psicólogos han realizado valiosas contribuciones que el Coaching ha sabido aprovechar. Contamos con aportaciones de otras ciencias, especialmente de la física cuántica, gracias a autores como Einstein, Bohm y Hawking. Sin olvidar las aportaciones de la cultura oriental, el yoga, etc.

 Al principio, el Coaching se ubicó en los ámbitos del deporte y los negocios. Después ha ido conquistando otros espacios más «personales» a través del life-Coaching, el Coaching transpersonal, etc., donde está encontrando amplia aceptación social, pues se asocia a algo con más glamour que la psicoterapia. En consecuencia, el Coaching se ha acercado más a la Psicología de la salud, la psicoterapia breve, los talleres de desarrollo de la inteligencia emocional…

 Al mismo tiempo, la Psicología de la salud también ha ido desarrollándose y ocupando un importante lugar en la prevención de enfermedades, el fomento de estilos de vida saludables, del autoconocimiento, el fortalecimiento de la persona, la educación emocional, etc.

 

¿Dónde están los límites entre la Psicología y el Coaching? Ambos procuran el bienestar de la persona y muchos grandes coaches no proceden del ámbito de la Psicología. En muchos cursos de formación de coaches se define el Coaching desde su diferenciación con otras intervenciones, entre ellas de la psicoterapia, delimitando los ámbitos de actuación según la existencia de una patología psicológica. Los coachees con patologías han de ser derivados a psicólogos o psicoterapeutas. En esto insisten autores como Alfonso Medina[1]: «El Coaching puede verse como una forma de concebir y aplicar la Psicología a los individuos o los grupos en el ámbito de la población sin patologías clínicas». Lo que también está claro es que al Coaching se le exigen resultados; es decir, que produzca cambios y mejoras en un periodo corto, mientras la psicoterapia lleva su tiempo.

 

¿Es esta la única diferencia entre Psicología y Coaching? Otros marcan acotaciones tan discutibles como que la Psicología se encarga del pasado y el Coaching del presente y el futuro, que este último es más directivo y menos profundo en lugar de estar tan ocupados en diferenciarlos… Como afirma Isabel Aranda[2], «sumando ambos conocimientos (Coaching y Psicología), el psicólogo experto en Coaching puede contar con una mayor flexibilidad técnica en su capacidad de respuesta en el trabajo de Coaching, una comprensión más global, sistémica y sistemática de la persona y de dónde está con respecto a sus objetivos, una mayor capacidad en las intervenciones para facilitar el desarrollo del coachee y, en definitiva, puede favorecer un mayor ROI (retorno de la inversión) del Coaching, ya que le podría resultar más fácil abordar el nudo real que está bloqueando al coachee en menor tiempo».

 

Nos podemos quedar con la afirmación de Ovidio Peñalver[3]: «Existe una barrera líquida entre la psicoterapia y el Coaching». Cada vez resulta más complejo delimitar la frontera entre el Coaching y la Psicología.

Kenia Navarro -Psicóloga clínica y coach emocional.

[1] Medina, A (2007). «Psicología y Coaching». Tomado de http://www.infocop.es/view_article.asp?id=1251

[2] Aranda, I. (2012). Psicólogo experto en Coaching. Tomado de http://www.infocop.es/view_article.asp?id=3831

[3] Expuesto en el III Ciclo de Conferencias de Psicología y Coaching: «Coaching y psicoterapia, dos disciplinas con una barrera líquida», en 2013.

 

Fecha de publicación: 01/05/2019